Profesor De La Universidad de Columbia Admite Consumir Heroína A Diario

Carl L. Hart, es un profesor de neurociencia y psicología en la Universidad de Columbia, institución de la cual preside el departamento de psiquiatría. Es conocido por su investigación sobre el abuso de drogas. En su nuevo libro habla sobre su consumo regular de heroína, «es una cuestión de equilibrio entre el trabajo y la vida».

En su nuevo libro titulado «Uso de drogas para adultos: en busca de la libertad en la tierra del miedo», Carl Hart, de 54 años y padre de tres hijos, narra algunas notables anécdotas personales sobre el uso de drogas recreativas. El profesor reveló que regularmente inhala pequeñas cantidades de heroína, a veces consumiendo la droga hasta por 10 días seguidos y que le gusta incluso cuando experimenta leves síntomas de abstinencia entre 12 y 16 horas después de la última dosis, según detalla Insider.

«No hay muchas cosas en la vida que disfrute más que unas cuantas rayas al lado de la chimenea al final del día«, escribió el reconocido profesor, señalando que la experiencia lo deja «renovado» y «preparado para enfrentar otro día».

Hart, que estudia los efectos de las drogas psicoactivas en los humanos, encuentra que su uso del narcótico es «tan recreativo como mi consumo de alcohol«. «Al igual que las vacaciones, el sexo y las artes, la heroína es una de las herramientas que utilizo para mantener el equilibrio entre mi trabajo y mi vida», asegura el académico.

El profesor probó por primera vez la heroína hace seis o siete años con un amigo.

Después de hacer esa «línea corta y delgada», dice que sintió una «sedación ligera y soñadora, libre de estrés».

Al describirse a sí mismo como un contribuyente responsable que se ofrece como voluntario en su comunidad, el profesor destacó: «Soy mejor por mi consumo de drogas».

No sólo la heroína mantiene a Hart centrado, afirma. El profesor también es aficionado a los efectos provocados por el MDMA (más conocido como éxtasis) y la metanfetamina. Al describir la MDMA, recordó «intensas sensaciones de placer, gratitud y energía».

Incluso encontró placer en inhalar las llamadas sales de baño, una catinona sintética que se ha relacionado con comportamientos perturbadores, desde ladridos hasta irrumpir en las casas. La evaluación de Hart: «inequívocamente maravillosa». En su libro, relata que los efectos son «eufóricos, energéticos, lúcidos y muy sociales… niiiiiice».

Como defensor de la despenalización de los narcóticos recreativos, Hart argumenta que  «la demonización del uso de drogas, no de las drogas en sí mismas, ha sido un flagelo tremendo en Estados Unidos, sobre todo para reforzar el racismo estructural perdurable de este país«.

«Cuando pensamos en la cocaína, por ejemplo, la prohibimos por razones irracionales, por razones de racismo americano», dijo a GQ en una entrevista.

«Lo mismo ocurre con los opioides. Emparejamos estas drogas con el comportamiento que no nos gustaba, y ese comportamiento lo exageramos, como la delincuencia, como que los hombres negros estén con mujeres blancas».

«No pensamos en estas drogas en términos racionales. Pensamos en estas drogas en particular como si produjeran efectos únicos y eso no es cierto.

En ese sentido, Hart espera que la Administración de Biden trabaje hacia la regulación federal y la licencia del uso de sustancias. Y, según su lógica, si la gente va a consumir drogas, al menos debería hacerlo de forma segura.