Biocombustibles de Cáñamo podrían reducir nuestra dependencia de los combustibles fósiles

El combustible lo es todo. No seríamos más que agricultores neolíticos sin nuestra electricidad y gasolina. Pero, todo lo que es verdaderamente valioso siempre tiene un precio. Las fuentes de combustible tradicionales dañan el medio ambiente y se están agotando. La contaminación del aire por el procesamiento de combustibles fósiles daña la troposfera e indirectamente agota el ozono de nuestra atmósfera. El precio de la hipereficiencia es evidente, por lo que las fuentes alternativas de combustible se están volviendo tan importantes. Hoy nos centramos en una fuente de combustible alternativo, es el biocombustible de cáñamo.

La planta de cannabis es uno de los grandes regalos de la naturaleza. Esta planta mágica nos da aceite de CBD, THC, fibras de cáñamo y hasta combustible! Los investigadores han convertido el cáñamo en dos tipos de biocombustibles: biodiesel y etanol.

BIODISEL DE CÁÑAMO

El biodiesel se produce por el prensado de semillas de cáñamo para extraer sus aceites y grasas. Después de la extracción, el producto se somete a más pasos para convertirlo en un biocombustible de cáñamo utilizable para tu vehículo.

El argumento a favor del biodiésel derivado del cáñamo se reduce a la comodidad. Si se procesa correctamente, el biodiésel puede introducirse en cualquier automóvil diesel. Puede ser almacenado y transportado como el diesel, por lo que no hay necesidad de crear un nuevo sistema de transporte. Incluso reemplaza el olor del diesel tradicional por el olor del cáñamo.

USANDO CÁÑAMO PARA HACER ETANOL

El etanol se produce tradicionalmente a partir de cultivos a base de trigo, como el maíz y la cebada. Se utiliza tradicionalmente como aditivo de la gasolina, que dio paso a nuestros vehículos «flex-fuel» de hoy en día. El cáñamo se puede convertir en etanol mediante diversas formas de fermentación. El uso del cáñamo como principal fuente de etanol, en lugar de los cultivos alimentarios como el trigo y el maíz, tiene claras ventajas. No utilizar cultivos alimentarios como fuente de combustible permite una mayor eficiencia en la producción de alimentos, y el cáñamo puede cultivarse en condiciones de menor calidad, a diferencia del maíz o el trigo. El etanol derivado del cáñamo también comparte las ventajas del transporte y la usabilidad como biodiesel.

EL BIOCOMBUSTIBLE DE CÁÑAMO OFRECE UNA ALTERNATIVA MÁS SUSTENTABLE

Las alternativas de combustible como ésta pueden parecer obvias para reemplazar nuestras fuentes tradicionales de combustibles fósiles, pero hay inconvenientes en estas técnicas alternativas.

Para establecer una granja industrial de cáñamo a gran escala, se experimentarán los mismos dilemas éticos a los que se enfrenta la industria agrícola. La deforestación y el uso de pesticidas aumentarán, e inevitablemente reemplazaremos parte de nuestras tierras de cultivo de alimentos con más tierras de cultivo de cáñamo.

Los agricultores pueden producir biocombustible de cáñamo en tierras que no son aptas para otros cultivos. Esta «tierra marginal» es esencialmente tierra que no es cultivada y despejada para la agricultura. A pesar de su versatilidad, el cáñamo produce una cosecha mucho mayor en condiciones ideales de cultivo. Además, las tierras marginales son en realidad el hogar de importantes plantas, árboles y seres vivos que son vitales para el ecosistema.

Claramente, el biocombustible de cáñamo por sí solo no resolverá nuestra crisis ambiental, pero creemos que podría ser parte de una transición hacia una forma de vida más limpia.

CÓMO LA INDUSTRIA AUTOMOTRIZ YA UTILIZA EL CÁÑAMO

Mientras que el biocombustible de cáñamo puede no ser una alternativa popular todavía, la industria automotriz ya utiliza el cáñamo. Los fabricantes de automóviles tejen plástico de cáñamo en un material flexible similar a la fibra de vidrio. Casi todos los fabricantes de automóviles europeos utilizan fibras de cáñamo como paneles de puertas interiores y piezas especiales. Y empresas como FlexForm operan como un productor dedicado de fibra de vidrio de cáñamo que venden a las compañías automotrices para que se conviertan en puertas de automóviles y paneles exteriores. Los coches que incluyen materiales a base de cáñamo incluyen el BMW i8 y el Lotus Evora. Las ventajas de los materiales hechos de cáñamo son que son más ligeros, biodegradables y provienen de un recurso renovable mucho más fácil. El cáñamo crece en aproximadamente 3 meses, mientras que los metales tardan miles de años en formarse.

Gracias al continuo apoyo a la legalización del cáñamo, junto con una cultura que está aceptando cada vez más la planta de cannabis, estamos siendo testigos del comienzo de la revolución del cáñamo. Mientras que el biocombustible de cáñamo no puede resolver toda la crisis energética (creemos que la respuesta a ese problema requerirá múltiples soluciones), puede proporcionarnos una gran fuente de combustible renovable además de sus ya útiles aplicaciones.

El futuro es realmente verde.