8 Animales Que Les Gusta Consumir Drogas

El acto de consumir drogas con fines puramente lúdicos es algo casi tan antiguo como el ser humano. De hecho, los primeros casos conocidos datan del año 3.000 antes de Cristo, cuando los hombres y mujeres de aquella época comenzaron a descubrir las propiedades de algunos opiáceos; desde el cáñamo en Asia hasta el peyote en las civilizaciones mayas, pasando por las hojas de coca, consumidas por los antiguos americanos.

Aunque consumir drogas puede parecer una costumbre o hábito muy humano, no somos los únicos en practicar dicha actividad, pues hay otras muchas especies que disfrutan el consumo de ciertas sustancias.

Es bastante conocido el caso de los gatos y el catnip, del que por supuesto que también mencionamos en esta lista, pero existen otros muchos animales que se vuelven totalmente adictos a plantas, frutos y todo tipo de fuentes de sustancias que les hagan pasar un buen rato.

1. Los delfines y los peces globo

El pez globo contiene unas toxinas muy peligrosas que actúan sobre el sistema nervioso, llegando a causar la muerte de quién las consume.

Aún así, su delicioso sabor lo convierte en un exótico platillo típico en algunos países de Asia, dado la peligrosidad de la toxina los cocineros que lo usan como ingrediente debe de tener una licencia que acredita que son capaces de eliminar correctamente todas las vísceras en las que se encuentra la mayor cantidad de veneno.

Así somos los humanos, dispuestos a poner nuestra vida en peligro con tal de probar un buen plato; pero no creas que somos los únicos, pues también se han observado casos de delfines que, después de tomar por accidente uno de estos peces, se los iban pasando a sus compañeros, que también tomaban pequeñas dosis que, sin causarles la muerte, les provocaban una serie de comportamientos raros, similares a los de los humanos cuando se encuentran drogados.

2. Los gatos y el Catnip

Nepeta cataria, más conocida como Catnip o hierba gatera, es una planta conocida por ser la droga favorita de los gatos, que no sólo la mordisquean, sino que también se frotan con sus hojas, con el fin de satisfacer su necesidad de placer, que además se manifiesta a través de euforia y comportamientos juguetones y raros, como el movimiento de cazar ratones imaginarios.

Al contrario de algunas drogas que nos gustan a los humanos, esta hierba no es peligrosa para nuestros amigos felinos y, de hecho, se usa para la elaboración de juguetes, que se rellenan con sus hojas para favorecer que el animal se lo pase bien a la vez que se ejercita.

¡Qué pena que haya especies de gatos totalmente inmunes a sus efectos! ¡Y qué pena que nosotros también lo seamos!

3. El reno y los hongos alucinógenos

En Siberia, Rusia, se ha observado en numerosas ocasiones a los renos tomando un hongo, llamado Amanita muscaria, cuyos efectos les hacen enloquecer. Se desconoce qué es lo que ocurre exactamente en su cabeza después de tomarlo, pero podría ser algo similar a lo que ronda las mentes de las personas cuando consumen hongos psilocibios.

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4. El sapo que se droga con moscas drogadas

Todo empieza con las moscas, que tienen una gran afición por lamer un ácido producido por la caperuza de algunas setas venenosas. Como resultado, experimentan una sensación de placer extremo, que las deja atontadas hasta el punto de convertirse en un blanco fácil para algunos sapos, que se aprovechan para comérselas sin ningún esfuerzo, alimentándose y tomándose una pequeña dosis de setas alucinógenas de rebote.

5. Los canguros y las amapolas

Las amapolas son una fuente de opiáceos que pueden utilizarse tanto con fines médicos como para la fabricación ilegal de drogas. Los canguros lo saben, o al menos lo intuyen, y por eso aprovechan para pasearse por los campos de adormideras y entonarse con esas flores, que les causan tal euforia que terminan corriendo en círculos hasta caer exhaustos.

Hace algunos años el misterio de los círculos formados en los campos australianos fue resuelto, son canguros drogados que se comen las flores de amapola y corren en círculos.  “Tenemos un problema con los canguros que entran en los campos de amapola, quedan drogados y corren en círculos”, explicó Lara Giddings, quien fuera legislado de ese estado. 

6. Los elefantes, las moscas despechadas y el alcohol

Algunos animales son bastante más tradicionales y, puestos a pegarse un buen colocón, prefieren hacerlo con drogas legales, como el alcohol.Un ejemplo típico es el de los elefantes, que, según la creencia popular, recorren kilómetros y kilómetros en busca de los frutos fermentados de la marula, una planta con la que las poblaciones de la sabana fabrican un tipo de vino, conocido como buganu.

Esta teoría surge de un vídeo en el que se observaba a un grupo de estos y otros animales mostrando comportamientos extraños después de atiborrarse de esta fruta; pero, según los expertos, no tiene sentido, pues sería imposible que un animal tan grande se emborrachara con una cantidad tan baja de alcohol.

Sin embargo, las que sí que saben bien cuándo recurrir a los efectos de esta droga son las moscas, concretamente las de la especie Drosophila melanogaster. Y es que se ha comprobado que los machos tienden a refugiarse en el alcoholismo cuando se ven rechazados por una hembra. Dichas conclusiones se extraen de un estudio publicado por científicos de la Universidad de California, que realizaron un experimento cuyo primer paso consistía en colocar a la mitad de machos de un grupo de moscas con hembras receptivas, mientras que la otra mitad se colocaban con hembras que no se mostraban propicias al sexo. A continuación se les dio a elegir entre una ración de comida con un 15% de etanol u otra totalmente sin adulterar; comprobando que, efectivamente, los que no habían tenido sexo optaron por la primera. Un comportamiento de lo más humano.

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7. Las cabras y el frijol de mezcal

Cuando un animal que basa su dieta principalmente en el consumo de hierba encuentra por accidente una que le da un gustito especial, no resulta extraño que la convierta en su dulce favorito. Éste es el caso de las cabras, que, de hecho, han inspirado la afición de los humanos a ciertas drogas a lo largo de la historia.

El frijol de mezcal contienen citisina, un alcaloide perteneciente al mismo grupo de la nicotina, que ha sido usado por sus propiedades “tóxicas”/delirantes en ritos tribales de las poblaciones originarias de Estados Unidos y del norte de México.

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8. Los mandriles se drogan antes de una pelea

Los madriles se encuentran bastante más cercanos a nosotros que otros animales de los que hemos hablado hoy, por lo que no nos extraña que se droguen; pero lo que sí resulta curioso es el motivo que les lleva a hacerlo, pues se ha observado que tienen a consumir una planta, llamada iboga, justo antes de una pelea, posiblemente con el fin de aumentar su potencia de cara a la lucha y disminuir el dolor de los golpes.