Esto Es Lo Que Pasa Cuando Tomas 550 Dosis De LSD

Las sobredosis accidentales de LSD no son divertidas. Pero para algunos, pueden tener un efecto extrañamente benéfico.

Fue un 20 de junio de 2000, alrededor de las 10 PM en una fiesta del solsticio de verano en algún lugar de Canadá. Unas 20 personas ingirieron vasos de agua mezclados con el potente psicodélico LSD. Un error en el cálculo decimal los hizo tomar aproximadamente 10 veces más de la droga de lo que pensaban. Durante las 12 horas que siguieron, vivirían una de las experiencias más intensas de sus vidas, una que los cambiaría para siempre.

Gramo por gramo, el LSD es más poderoso que la mayoría de las drogas recreativas. Si bien la mayoría de las sustancias como el MDMA o la cocaína son activas en la escala de miligramos, los efectos de la dietilamida del ácido lisérgico se manifiestan en la escala de microgramos, o la millonésima parte de un gramo. Una dosis promedio de LSD es de 100 microgramos.

Un viaje puede durar 12 horas o más, aumentar la frecuencia cardíaca, intensificar los colores y los sonidos, y alterar la percepción del tiempo. Debido a que la molécula de LSD —que imita la serotonina— tiene una «cubierta» que se fija en los receptores de serotonina, puede permanecer allí durante horas. Así es como incluso una baja concentración de la sustancia puede ser muy potente.

Debido a esta característica, puede ser fácil tener una sobredosis de LSD. Pero, ¿qué sucede cuando las personas toman cantidades extremas? Es el tema de un nuevo reporte realizado en coautoría por Mark Haden, director ejecutivo de MAPS Canadá y profesor adjunto de la Universidad de Columbia Británica, que analizó casos extremos de consumo de LSD, revelando algunos resultados de salud extraños.

Uno de los casos cubiertos en el estudio de Haden fue el de una joven de 15 años con trastorno bipolar. Ella fue una de las 20 personas que accidentalmente tuvo una sobredosis de ácido en la fiesta del solsticio de verano en Canadá. Ella tomó la sorprendente cantidad de 1.100 microgramos. Durante las siguientes seis horas, su comportamiento se volvió errático. Se tumbó en el suelo en posición fetal apretando fuertemente los brazos. Sus amigas pensaron que estaba teniendo una convulsión y llamaron a una ambulancia, aunque nadie estaba seguro de si realmente estaba convulsionando, había perdido el conocimiento o simplemente estaba absorta en la experiencia abrumadora.

A la mañana siguiente, su padre la visitó en el hospital. Ella le dijo: «Se acabó». Él pensó que se refería al viaje ácido. Ella aclaró que no se refería a eso, sino que su enfermedad bipolar, que le había causado episodios maníacos diarios, parecía estar curada. Una semana después, sus síntomas aún no habían regresado. Los médicos siguieron su progreso durante más de un año y, casi dos décadas después, aún no ha experimentado episodios de depresión o manía fuera de la depresión posparto. Tras repasar lo sucedido, dijo que sentía que la sobredosis había «restablecido» su química cerebral de alguna manera.

Haden dice que no solo estaba sorprendido de que los síntomas de la chica hubieran desaparecido, sino que una dosis tan alta podría ser una experiencia positiva. En su reporte, publicado en el Journal of Studies on Alcohol and Drugs, Haden también incluye la historia de otra persona que asistió a esa infame fiesta del solsticio, una mujer de 26 años que solo tomó medio vaso (aproximadamente 500 microgramos) de LSD. Sin que ella lo supiera, tenía dos semanas de embarazo. Sin embargo, no experimentó complicaciones durante el embarazo y su hijo, ahora de 18 años, es un joven estudiante brillante y perfectamente saludable.

El estudio de caso más notable incluido en el reporte es la historia de 2015 de una mujer de 46 años, a quien Haden llama CB, quien tenía dolor crónico causado por la enfermedad de Lyme. CB aspiró una línea de polvo blanco que pensó que era cocaína. Quince minutos después, se dio cuenta de que algo andaba mal y llamó a su compañera de cuarto, quien le contó lo que había sucedido: había aspirado parte de su reserva de LSD.

Si bien el LSD generalmente se presenta en forma de «papel secante» (pequeños trozos de papel con un poco de ácido líquido transparente y sin perfume), la droga también puede adquirirse en forma de un polvo blanco potente y no es difícil confundirla con otras drogas en polvo. La compañera de cuarto de CB pesó el polvo restante y calculó que había aspirado 55 miligramos, 550 veces una dosis promedio, suficiente para poner a viajar a toda una escuela. Fue un viaje sumamente intenso —como una montaña rusa— que duraría 34 horas.

Las primeras 12 horas fueron infernales. La mayor parte del tiempo se desmayaba y vomitaba con frecuencia, mientras su compañera de piso la cuidaba. Durante las siguientes 12 horas después del consumo, CB dijo que se sintió «agradablemente drogada», permaneció principalmente sentada en una silla, «salivando, ocasionalmente vocalizando palabras al azar y vomitando con frecuencia», según el relato de Haden.

Cuando la sustancia finalmente perdió su efecto otras 10 horas más tarde, CB se sintió normal y su dolor crónico había desaparecido por completo. Durante siete años había estado tomando morfina diariamente para tratar los síntomas de la enfermedad de Lyme. Después de su sobredosis de LSD, no solo se esfumó su dolor, sino que no sintió síntomas de abstinencia de los opioides que había estado tomando.

CB dejó de tomar morfina durante cinco días y luego su dolor regresó. Luego redujo su dosis de opioides y comenzó a tomar microdosis de LSD (aproximadamente un cuarto de una dosis típica o 25 microgramos) cada tres días durante unos años antes de dejar por completo la morfina en enero de 2018, nuevamente sin síntomas de abstinencia.

Existe evidencia de que los psicodélicos como el LSD pueden tratar el dolor porque son sustancias anti inflamatorias, pero Haden se sorprendió de que también pudiera ayudar con los síntomas de abstinencia de los opioides. «Escuché a alguien decir que el LSD sería bueno para ayudar con los síntomas de la abstinencia, pero nunca había visto evidencia de ello», explicó. Ciertamente, casi no existe evidencia de que el LSD pueda ayudar con el trastorno bipolar, y mucho menos «curarlo». Ayelet Waldman, autora de A Really Good Dayafirma que las microdosis de LSD ayudaron a controlar sus trastornos anímicos. Actualmente, un ensayo clínico en Suiza está reclutando personas para determinar si el LSD es útil para tratar la depresión maníaca. Fuera de este caso, no hay muchos otros ejemplos.

El viaje de CB no es la sobredosis de LSD más intensa registrada o incluso la primera vez que alguien confundió LSD con cocaína. En un reporte de 1972 publicado en el Western Journal of Medicine, cuatro hombres y cuatro mujeres aspiraron dos líneas de polvo blanco que resultó ser ácido en lugar de cocaína. Es difícil estimar cuánto tomaron, pero las muestras de sangre oscilaban entre 1.000 y 7.000 microgramos por mililitro, lo que equivale a entre 260 y 2.100 dosis de LSD.

Con información de Vice