Arabia Saudita ha ejecutado a 96 personas en lo que va de 2026, de las cuales 61 fueron condenadas por delitos relacionados con drogas, según denunció Amnistía Internacional, que calificó la cifra como una muestra alarmante del uso de la pena de muerte en dicha región.
La organización defensora de los derechos humanos señaló que, a mitad de año, el país ya se acerca al centenar de ejecuciones, manteniendo una de las tasas más altas del mundo.
Dana Ahmed, investigadora para Medio Oriente de Amnistía Internacional, afirmó que las autoridades saudíes continúan aplicando la pena capital por delitos que, bajo estándares internacionales, no deberían castigarse con la muerte.
De las 61 personas ejecutadas por delitos relacionados con drogas durante este año, 39 eran extranjeros y 22 ciudadanos saudíes.
Entre los extranjeros ejecutados se encuentran personas originarias de Etiopía, Pakistán, Sudán, Jordania y Siria, entre otras nacionalidades.
Amnistía Internacional expresó especial preocupación por al menos 63 ciudadanos etíopes recluidos en un centro de detención en el suroeste del país, quienes podrían enfrentar una ejecución inminente por delitos relacionados con narcóticos.
La organización recordó que siete ciudadanos etíopes ya fueron ejecutados este año tras ser condenados por contrabando de hachís.
Según datos recopilados por Amnistía Internacional, Arabia Saudita ejecutó al menos 356 personas durante 2025, una cifra que prácticamente duplicó las 122 registradas en 2024.
Asimismo, entre enero de 2014 y junio de 2026, las autoridades saudíes han ejecutado a 2 mil 84 personas, mientras que los extranjeros han representado la mayoría de las ejecuciones vinculadas con delitos de drogas.
La organización reiteró su llamado para que Arabia Saudita establezca una moratoria inmediata sobre la pena de muerte como primer paso hacia su abolición definitiva.